jueves, 12 de marzo de 2009

Caracteristicas poesía infantil

CARACTERÍSTICAS DE LA POESÍA PARA NIÑOS


Heriberto Tejo*



La auténtica poesía para niños no es una poesía fácil, llena de cursilerías y didactismos, sino esencialmente poesía. Reducir la vivencia poética a una enumeración de virtudes, exaltación patriótica o enseñanza de temas escolares es desvirtuar la esencia poética, convertirla, como nos dice Gabriela Mistral, “en un absurdo, que podríamos llamar balbuceos de docentes”.


El buen gusto de los niños hacia la poesía se forma paso a paso, si tienen reiteradas experiencias con buena poesía. Esto presupone que somos los adultos quienes debemos conocer primero cuál es la buena poesía para los niños y, en consecuencia, distinguir las características que debe reunir dicha poesía.

He aquí algunas de ellas:


  1. Musicalidad.


El ritmo y la melodía son fuentes primarias de satisfacción en el niño. Un buen poema infantil deberá contar por lo tanto con ritmo y rima fluida, es decir, con una armoniosa distribución de sonidos y acentos que se sucedan en un tiempo exacto, sonoridad cadenciada que esté cercana al canto. En los primeros contactos con la poesía se deben priorizar los poemas rimados a los de versos libres. El estribillo, palabras o frases que se repiten, así como la aliteración, juego sonoro de palabras, son también elementos fónicos de esta característica.


  1. Brevedad.


La brevedad en su desarrollo es otra característica de la poesía infantil. Paulatinamente se les irá presentando a los niños poemas que cuenten con un mayor número de versos. No obstante, es interesante señalar que aún cuando se trate de un poema relativamente largo, el niño lo disfruta con frecuencia siempre que el poema desarrolle una anécdota, es decir, que sea una suerte de cuento en verso.


  1. Sencillez.


Aunque la poesía tiende a suscitar una respuesta emocional, se crea entorno a ciertas ideas que el niño debe comprender. En este sentido, el contenido del poema debe ser sencillo, de ningún modo vulgar, que infunda en la experiencia cotidiana del niño un sentido nuevo, revelador, ya sea movilizando su imaginación, divirtiéndolo o asombrándolo. Debe haber alguna base común entre las vivencias del niño y las comprendidas en el poema.


  1. Estética literaria.


Los niños captan primero el matiz afectivo de las palabras y luego su significado. El valor de toda poesía radica en sugerir, en despertar, en provocar una respuesta emocional, no apelando únicamente al significado literal aunque éste también sea importante. Es por ello que las palabras de un buen poema infantil han de ser connotativas, sensorialmente ricas en imágenes, expresivas, precisas en su definición, vigorosas. Han de hablar a los sentidos y estimular la imaginación, ya sea para provocar la risa del niño, su sorpresa o su simpatía.


Un poema como éste de María Elena Walsh tal vez no contenga ninguna enseñanza, pero tiene belleza.


Con esta moneda
me voy a comprar
un ramo de cielo
y un metro de mar,
un piso de estrellas,
un sol de verdad,
un hilo de viento
y nada más.


En cambio, el siguiente texto tiene un claro valor instrumental pero carece de belleza.


Las manos bien limpias
y el rostro también
son señales dignas
de un niño de bien.

______________

* Educador y poeta.

Docente de la Universidad Marcelino Champagnat. Vicepresidente de CEDILI. IBBY-PERÚ.

Premio Nacional de Literatura Infantil 1985, 1987 Y 1990. Coordinador de Primaria del Colegio Maristas S.J.M. Hola caracol, Mi amigo el glumpo, La ballena azul, Dina y Dani son gigantes, Dos glumpos son un jardín, son algunos de sus libros.

ACTIVIDADES EN TORNO A LA LECTURA DE POESÍA INFANTIL


Heriberto Tejo*


En nuestros días, es urgente conseguir que la poesía se instale nuevamente en la escuela. Junto con el canto, la lectura de poemas, debe retomar nueva fuerza, pues poco a poco ha ido desapareciendo del ámbito escolar. Y con ello se ha ido privando a los niños de experiencias en extremo generosas para su formación.


Esta reincorporación de la poesía en el trabajo escolar no sólo debe tener la forma de lectura, sino de múltiples actividades en torno al texto poético.


Como en todos los campos, el maestro tiene un papel importante en la formación de los niños para la apreciación de la poesía. Su labor comienza con la selección cuidadosa de los poemas, pero no termina allí. El profesor inglés P. Gurney ha expuesto en forma excelente lo que podría ser la responsabilidad del maestro:


¿Cómo podemos resumir nuestras obligaciones para con los alumnos en la enseñanza de la poesía? Nuestro primer objetivo, sin duda, es tratar de ayudarlos a disfrutar de la poesía; el segundo, ayudarlos a descubrir más en cada poema de lo que solos podrían descubrir; y el tercero, tratar de que sigan leyendo poesías”.


La lectura de un poema en el aula no puede quedar solamente en la lectura del texto. A partir de ella es fácil generar muchas actividades: lectura coral, recitación, ilustración, escenificación, creación poética, etc., todas las cuales producen una doble ganancia: de una parte, acrecientan la apreciación del texto y de otra, favorecen el desarrollo del lenguaje.



ACTIVIDADES MÁS SIGNIFICATIVAS:


1. Lectura coral


Algunos poemas se prestan para la lectura coral, que es una lectura colectiva en voz alta, pero ejecutada de tal modo que todas las voces se escuchen al unísono. Si no, no sería una lectura en coro. La ventaja de esta forma de lectura es que pone en evidencia la parte melódica de los textos, lo que podríamos llamar su musicalidad.


El procedimiento es simple. A una señal del maestro, los niños leen en voz alta el texto, pero procurando escuchar a los otros para que todas las voces concuerden.


Puede haber diversas variantes: todos en conjunto, en grupos de dos, tres o cuatro, profesor y niños, etc.


La lectura en coro en pequeños grupos tiene la ventaja de atraer la atención de los niños ante cada nuevo verso o estrofa, sea porque les toca leer, sea por que les toque escuchar. En efecto, como cada grupo está esperando que le llegue el turno presta gran atención al que está interviniendo a fin de entrar en el momento oportuno.


2. Ilustración de poemas.


Los niños pueden ilustrar los poemas. Con lápices, plumones, acuarelas, crayolas, los niños conseguirán siempre mostrar como “ven” el poema, pero también se ejercitarán a “ver” más.


Está actividad tiene dos posibilidades: que hagan la ilustración atendiendo a la idea general del texto, o que se refieran a un detalle del mismo. Esto depende de las sugerencias que proporcione el poema.


En ciertos casos conviene una previa exploración del texto, hecha con los mismos niños, para buscar con ellos ideas para ilustrar. Los niños leerán individualmente el poema y propondrán el dibujo que se puede hacer. Esta búsqueda de ideas para dibujar es, en el fondo, una nueva lectura muy atenta a las imágenes visuales. Es importante que ellos hagan la ilustración y copien en la misma hoja el poema entero o los versos que dieron lugar a su dibujo.


El conjunto de dibujos podrá ser expuesto luego en un mural, dentro del aula para que los vean sus compañeros, o fuera del aula para que los aprecien todos, incluso los padres de familia. De esta forma difunden la poesía y sienten que pueden compartir algo que es bueno.


3. Recital de poesía


La recitación de poemas aprendidos de memoria es una actividad sencilla, agradable y de mucho valor. Al decir el poema en voz alta sin leerlo, sino recordando los versos, resaltan muchas de sus cualidades. Es como ver un objeto bajo una luz diferente. Y lo mismo sucede cuando se escucha dicho por otros lo que uno ya sabe. Por eso es ventajoso organizar estos recitales.


Pero es preciso advertir que, al hablar de recitación, no estamos hablando de declamación con mímica. Es simplemente un decir el poema en voz alta, haciéndolo con mucha corrección. Basta con que los niños digan el poema esforzándose –eso sí- porque la entonación corresponda al espíritu del mismo. Si es preciso, hasta conviene que los niños sostengan entre sus manos el libro que contiene el poema para acudir a él cuando vacile la memoria.


El hecho de que los demás ya conozcan los mismos poemas no es un problema. En estos casos se produce un fenómeno especial: a medida que los niños escuchan a otro van repitiéndolos para sí, mentalmente o en voz baja. Entonces sucede con la poesía lo mismo que pasa con la música, en que nos place la repetición porque al escuchar nuevamente las piezas que conocemos bien, siempre descubrimos aristas nuevas.


4. Escenificación de poemas


La escenificación es una actividad de carácter teatral. Consiste en representar con personajes y escenario muy sencillo, escenas narradas en un cuento, leyenda o un poema como es nuestro caso. Naturalmente no todos los poemas se prestan para ello, pero hay algunos que ofrecen muchas posibilidades, sobre todo los que relatan un hecho o son poemas dialogados.


La escenificación de un poema obliga a la intervención de un locutor, que va diciendo el poema a medida que transcurren las escenas. El locutor puede ser un niño o el mismo maestro. Los actores ejecutan las acciones con gestos y ademanes convenientes al mismo tiempo que se dice el poema.

5. Edición de poemarios manuscritos

Esta es otra actividad que se hace necesariamente por grupos. Cada grupo deberá elaborar una revista manuscrita, que será simplemente un folleto engrapado, con su respectiva carátula, hoja de créditos (miembros del grupo, tareas que realizaron) y contratapa. En el interior, copiarán los poemas que deseen, de preferencia con ilustraciones.


Cuando todas las revistas han sido “editadas” deben circular en el aula, para que otros niños vean que poemas escogieron, como los ilustraron. Pero lo más rico del trabajo no esta allí, sino en el momento de la elaboración cuando los niños tuvieron que seleccionar los poemas, acordar quién ilustra qué, etc., y luego, cuando copiaron con la mejor letra posible y añadieron sus ilustraciones.


Una revista similar podrán hacer los niños, en otra actividad, con los poemas de su propia creación.


BIBLIOGRAFÍA

BORNEMANN, Elsa Isabel. (1977). Poesía infantil, estudio y antología. Buenos Aires, Editorial Latina.




VALDIVIA, Manuel. (s.f.). La lectura de poesía en la escuela. Lima, Instituto del Libro y la Lectura.

______________

* Educador y poeta.

Docente de la Universidad Marcelino Champagnat. Vicepresidente de CEDILI. IBBY-PERÚ.

Premio Nacional de Literatura Infantil 1985, 1987 Y 1990. Coordinador de Primaria del Colegio Maristas S.J.M. Hola caracol, Mi amigo el glumpo, La ballena azul, Dina y Dani son gigantes, Dos glumpos son un jardín, son algunos de sus libros.

TÉCNICAS PARA MOTIVAR LA CREACIÓN POÉTICA EN EL AULA


Heriberto Tejo*


Existen muchas técnicas para estimular la creación poética de los niños basadas en sus experiencias sensoriales, juegos, canciones, lectura de poemas, dibujos, dramatizaciones, selecciones musicales, intercambio de ideas, actividades escolares, etcétera.


Ahora bien, toda técnica que utilicemos para estimular la creación poética de los niños, lleva consigo una propuesta de trabajo. Propuesta que como bien nos señala Ana Franco en su libro “Escribir: un juego literario” (1988), no es otra cosa que una excusa, un pretexto para escribir. El punto de partida capaz de facilitar la creación de un nuevo texto poético.


1. Técnica del verso generador.

Es una de las técnicas más socorrida para motivar la creación poética del niño. Consiste en proporcionar al niño un verso determinado de una o más palabras –interrumpido a veces de puntos suspensivos- capaz de estimular la creación poética de los niños y provocar en ellos resonancias diversas. Dicho verso generador podrá colocarse al comienzo, en el medio o al final o en definitiva modificado en el poema. No es fácil, sin embargo, provocar en el niño su proyección afectiva para que empiece a crear. De ahí que el secreto del verso generador no sólo estará en la elección del tema, tema que debe interesar y estimular la individualidad del niño provocándole vivencias, sino también en la forma de proponerlo.

No es lo mismo proponer al niño escribir un poema sobre el tema ‘Un día de lluvia” que sugerirle por ejemplo el verso “¡Cómo llueve!” o bien “¡Esta lloviendo!”. Cuánto más hacen a la emoción y a la sensibilidad del niño los dos últimos versos que el primero. Temas formulados en forma tradicional como: Mi madre, Las vacaciones, La primavera, Un día de paseo, etc., deben ser desechados.

El niño no responde del mismo modo cuando se le propone un frío y casi discursivo “Palabras a mi madre”, por ejemplo, que cuando se siente tocado por “Mamá, yo quisiera que…” o un “Quiero hablarte mamá”. Insistimos, los versos generadores deben provocar vivencias en el niño posibilitando así la exteriorización de su mundo interior.

He aquí algunos ejemplos de versos generadores que podemos utilizar para provocar la creación poética:


Cuando sea grande

Cuando sale el sol

¡Qué lindo es el cielo!

Quisiera ser...

Ayer soñé que tenía

Me gusta mi...

¡Qué grande es el mar!

Porque mi patria es hermosa


Para estimular la creación poética del niño muchas veces bastaría proponer sólo un verso generador, si antes ha sido sensibilizado con la lectura de algunos poemas que guarden relación. Sin embargo, consideramos más conveniente proponer al niño varios versos generadores a la vez, pues creará un clima de mayor libertad y estímulo, permitiéndoles elegir aquel verso que por afinidad, simpatía o estado de ánimo facilite la eclosión de su creatividad.

2. Técnica de las cuatro palabras rimadas.

Partimos anotando en la pizarra cuatro palabras que rimen dos a dos en cualquier orden. Por ejemplo, las palabras papel, rosa, mariposa, pincel. Luego organizamos un juego –concurso por grupos para ver quién inventa más estrofas que terminen en dichas palabras. Una variante nos la da el poeta Arturo Corcuera en su libro “Noé Delirante”.


Variante: Juegue a hacer poesía.

Utilice las palabras niño, barco, zapatito, acequia, blanco.


Ejemplo:

Su zapatito blanco
puso el niño en la acequia
a falta de barco.


A falta de barco
cruzó el niño la acequia
en su zapatito blanco.


Un barco navegando.

Sobre la acequia el niño
va en su zapatito blanco.


3. Técnica de las listas de palabras rimadas.

Empezamos elaborando con los niños en la pizarra cuatro listas de seis u ocho palabras con la característica de que las palabras de cada lista tengan la misma rima. Hecho esto, proponemos a los niños que con algunas palabras escritas y otras que ellos piensan hagan un divertido poema rimado. No importa si el resultado es un poema disparatado y sin sentido. De eso se trata.


4. Técnica de la estructura paralela de un poema


Propuesta: Crear un poema a partir de la estructura de un poema de referencia.


a) Poema de apoyo


Las cigarras


Cantan las cigarras
en el naranjal.


Frente a tu ventana
hay tres arbolillos.

Si no se han dormido
ya se dormirán.


Cantan las cigarras
en el naranjal.


b) Propuesta


Cantan ___________________
en _______________________.

Frente a __________________
hay ______________________.

Si no _____________________
ya _______________________.

Cantan ___________________
_________________________.


c) Creación


Cantan los gorriones


Cantan los gorriones
en el olivar.


Frente a mi ventana
hay un arbolito.

Si no ha florecido
ya florecerá.


Cantan los gorriones
en el olivar.


Heriberto Tejo


Variante: Sin ninguna palabra al inicio de los versos.

5. Técnica del poema con estribillo

Dado que este tipo de poemas por sus características repetitivas gustan mucho a los niños, bastará invitarlos a escuchar algunos poemas que presenten estribillo en su estructura, para que luego, ellos mismos puedan crear sus propios poemas. Sugerimos que los estribillos que se pongan sean cortos, de uno o dos versos, pudiendo tener éstos una o más palabras. Ejemplo: ¡Viva el sol! ¡Alegría, alegría! ¡Qué viva la paz! ¡Qué dolor! ¡A dormir, a dormir!


Variante: Poema con estribillo y versos alternados.

Partiendo de poemas tradicionales como: Cucú / cantaba la rana, / cucú / debajo del agua… , crear un nuevo poema con similar estructura de estribillo y versos alternados. Estribillos como cri cri, croac croac, tic tac, din dan, toc toc, tris tras, ris ras, tilín talán, etc., motivarán la creación de nuevos poemas.


6. Técnica del poema de preguntas sin respuesta

Con este recurso se pueden crear infinidad de poemas, pudiendo incluso trabajar el lenguaje metafórico. Consiste sencillamente en proponer la creación de un poema en base a una serie de preguntas que los niños van componiendo en forma individual o colectiva.

Se entiende que antes los niños han leído o escuchado algunos poemas de este tipo.

Ejemplo:

PREGUNTAS


-¿Cuál es el pájaro amarillo
que llena el nido de limones?

- ¿Por qué se suicidan las hojas
cuando se sienten amarillas?

- ¿Por qué otra vez la Primavera
ofrece sus vestidos verdes?

- Si todos los ríos son dulces,
¿de dónde saca sal el mar?


Pablo Neruda


PREGUNTAS


- ¿Por qué la luna de noche
oculta flores azules?

- ¿Quién canta bajo las algas
de la laguna encantada?

- ¿Por qué el sol enciende
los álamos amarillos?


Heriberto Tejo



Variante:

Cada uno de los niños escribe en un papel una pregunta con uno o dos versos de 6, 7 u 8 sílabas cada uno, según sea la indicación dada. Los papeles se doblan y se recogen en una bolsa. A medida que las preguntas van saliendo de la bolsa al azar, vamos componiendo el poema. La composición puede ser en forma colectiva o en pequeños grupos.


7. Técnica de Las dos orillas de una imagen.


Juego inicial:

Formar imágenes con dos orillas (dos sustantivos) unidas por un puente: un “de”. Cada imagen expresará con mayor o menor grado una emoción.


Ejemplos:

manos de sol sonrisa de viento
labios de fuego río de árboles
lluvia de manos corazón de verano



Propuesta:

Crea seis imágenes poéticas con algunas de las siguientes palabras. Luego escoge una o varias de las imágenes creadas que te parecen más sugerentes y crea un poema


  1. cuerpo

  2. ojos

  3. manos

  4. boca

  5. labios

  6. dedos

  7. corazón

  8. sonrisa

  9. lágrimas

  10. canción


  11. casa

  12. puerta

  13. ventana

  14. reloj

  15. jardín

  16. árbol

  17. flor

  18. agua

  19. pan

  20. calle


  21. campo

  22. camino

  23. puente

  24. río

  25. valle

  26. desierto

  27. ciudad

  28. torre

  29. playa

  30. bosque


  31. pájaro

  32. viento

  33. lluvia

  34. luna

  35. sol

  36. ala

  37. ola

  38. sueño

  39. sombra

  40. nube


  41. día

  42. noche

  43. invierno

  44. verano

  45. primavera

  46. otoño

  47. aire

  48. fuego

  49. tierra

  50. mar



























______________

* Educador y poeta.

Docente de la Universidad Marcelino Champagnat. Vicepresidente de CEDILI. IBBY-PERÚ.

Premio Nacional de Literatura Infantil 1985, 1987 Y 1990. Coordinador de Primaria del Colegio Maristas S.J.M. Hola caracol, Mi amigo el glumpo, La ballena azul, Dina y Dani son gigantes, Dos glumpos son un jardín, son algunos de sus libros.

SELECCIÓN DE POEMAS PARA LA LECTURA CORAL


Heriberto Tejo *


La recitación de poemas en coro permite descubrir a los niños una nueva dimensión de la poesía, a la vez que perfeccionan su dicción, aprenden a modular sus voces y participan de una enriquecedora experiencia en la que el éxito dependerá del esfuerzo grupal.

Convenientemente orientada, la recitación en grupos será una actividad placentera donde los niños participarán con espontaneidad y alegría.

Los números delante de los versos indican los grupos que se deben formar y el momento que debe participar. La letra T. significa todos. El maestro puede hacer otras variantes.



LOS CABALLOS DEL CAPITÁN


1. Tacatán,
2. tacatán,
3. tacatán.


T. Tres caballitos
galopando van.


1. Tacatán,
2. tacatán,
3. tacatán.


T. Van sin jinetes.

T. ¿Hacia dónde irán?


1. Tacatán,
2. tacatán,
3. tacatán.


T. ¡Van ligeritos
a orillas del mar!


1. Tacatán,
2. tacatán,
3. tacatán.


T. ¡Son los caballos
del Gran Capitán!


1. Tacatán,
2. tacatán,
3. tacatán.


Heriberto Tejo



VIENTO DE AMOR


1. Por la cima del árbol iré
y te buscaré.


2. Por la cima del árbol he de ir,
por la cima del árbol has de venir,
3. por la cima del árbol verde
donde nada y todo se pierde.


1. Por la cima del árbol iré
y te encontraré.


2. En la cima del árbol se va
a la ventura que aún no está,
3. en la cima del árbol se viene
de la dicha que ya se tiene.


1. Por la cima del árbol iré
y te cogeré.


2. El viento la cambia de color
como el afán cambia el amor,
3. y a la luz de viento y afán
hojas y amor vienen y van.


T. Por la cima del árbol iré
y te perderé.


Juan Ramón Jiménez



TRASCIELO DEL CIELO AZUL


1. ¡Qué miedo el azul del cielo!

2. ¡Negro!

3. ¡Negro de día, en agosto!

4. ¡Qué miedo!


1. ¡Qué espanto en la siesta azul!

2. ¡Negro!

3. ¡Negro en las rocas y el río!

4. ¡Qué miedo!


T. ¡Negro, de día, en mi tierra!

T. –¡Negro!–

T. ¡Sobre las paredes blancas!

T. ¡Qué miedo!


Juan Ramón Jiménez



DON DIEGO


1. Don dondiego no tiene don,
2. don.


3. Don dondiego
de nueve y de fuego;
2. don, din, don
que no tienes don.


1. Ábrete de noche,
3. ciérrate de día,
1. cuida no te corte
la tía María,
2. pues no tienes don.


3. Don dondiego,
que al sol estas ciego;
2. don, din, don,
que no tienes don.


Rafael Alberti



UN SON PARA NIÑOS ANTILLANOS


1. Por el Mar de las Antillas
2. anda un barco de papel:
3. anda y anda el barco barco,
4. sin timonel.


1. De La Habana a Portobelo,
2. de Jamaica a Trinidad,
3. anda y anda el barco barco,
4. sin capitán.


1. Una negra va en la popa,
2. y en la proa un español:
3. anda y anda el barco barco,
4. con ellos dos.


T. Pasan islas, islas, islas,
T. muchas islas, siempre más;
T. anda y anda el barco barco,
T. sin descansar.


1. Un cañón de chocolate
contra el barco disparó,
2. y un cañón de azúcar, zúcar,
le contestó.


3. ¡Ay, mi barco marinero
con un casco de papel!

4. ¡Ay, mi barco negro y blanco
sin timonel!


T. Allá va la negra negra,
T. junto junto al español;
T. anda y anda el barco barco,
T. con ellos dos.


Nicolás Guillén




CANCIÓN DEL NIÑO QUE VUELA


1. El niño dormido está,
¡y que sueño está soñando!

2. ¿Qué sueña?
3. Sueña que vuela.

4. ¡Qué bien se vuela soñando!


1. Abre los brazos, los mueve
como un ave, y va volando…

2. ¿Qué sueña?

3. Que no es un sueño.

4. ¡Qué bien se sueña volando!


1. En la cuna quieto está.

Pero sonríe, soñando.

2. ¿Qué sueña?

3. Que vuela, vuela.

4. ¡Qué bien se vuela soñando!


José Sebastián Tallón



AL SOL Y A LA LUNA


1. El sol en el ande,
2. la luna en el mar.

3. ¡Jugar y danzar!


1. ¡Qué lindo es el ande
a la luz solar!

2. ¡Qué lindo es el mar
a la luz lunar!

3. ¡Jugar y danzar!


1. Balan las ovejas
a la luz solar.

2. Cantan las sirenas
a la luz lunar.

3. ¡Jugar y danzar!


1. ¡Jugar en el ande
a la luz solar!

2. ¡Jugar en el mar
a la luz lunar!

3. … ¡Y no reposar!

T. ¡Jugar y danzar!


Mario Florián




LA BRUJA MARUJA


1. Ésta es la historia
de nunca acabar.

2. ¡Sapos y ranas
óiganla ya!


3. La bruja Maruja
se quiere casar
4. con un niño brujo
de este lugar.


1. -¿Quién es? ¿Quién es?

Responde, Manuel.

2. -La bruja es Maruja,
el niño… ¡no sé!


3. -¿Quién es? ¿Quién es?

Responde, Miguel.

4. -La bruja es Maruja,
el niño… ¡no sé!


1. -¿Quién es? ¿Quién es?

Responde, Gabriel.

2. -La bruja es Maruja,
el niño… ¡no sé!


3. -¿Quién es? ¿Quién es?

Responde, Raúl.

4. -La bruja es Maruja,
el niño…

T. -¡El niño eres tú!


Heriberto Tejo



TIN MARÍN


T. Tin Marín
de do pingüé.

Cúcara, mácara
títere fue.

Yo no fui,
fue Teté.

Pégale, pégale
que ella fue.


(Repetir con volumen descendente)


EL LAGARTO ESTÁ LLORANDO


1. El lagarto está llorando.

2. La lagarta está llorando.


3. El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.


4. Han perdido sin querer
su anillo de desposados.


1. ¡Ay, su anillito de plomo,
2. ay, su anillito plomado!


3. Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.


4. El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.


T ¡Miradlos qué viejos son!

T. ¡Qué viejos son los lagartos!


T. ¡Ay cómo lloran y lloran,
T. ay, ay, cómo están llorando!


Federico García Lorca



ROMANCE DEL GRILLO Y LA LUNA


1. El grillo canta a la luna;
2. canta a la luna de mayo,
3. pero la luna engreía
4. ni siquiera lo ha mirado.


1. El grillo vuelve a cantar:
2. !luna! ¡luna! ¡yo te amo!

3. Pero la luna traviesa
4. vuelve a dejarlo plantado.


1. El grillo tiene paciencia.

2. Le canta todo el verano.

3. Y la luna, que no es tonta,
4. al fin se rinde a su canto.


1-2.¡grillo! ¡grillo! ¡yo te quiero!

3-4.¡luna! ¡luna! ¡yo te amo!

T. Junto a la flor del estanque
sueñan dos enamorados.


Heriberto Tejo


ME GUSTA LEER


T. Me gusta leer.


1. Atrapar un libro,

2. deshojar sus páginas

3. y encontrar adentro

príncipes y hadas.

4. O tal vez un mono

haciendo monadas,

5. o tal vez un niño

buscando a su hermana.


T. Me gusta leer.


1. Atrapar el aire

pleno de retamas.

2. Atrapar la risa,

atrapar la magia.

3. O tal vez el sueño

del grillo que canta,

4. o tal vez el canto

de la niña rana.


T. Me gusta leer.


5. ¡Nunca olvidaré

la sonrisa del agua!


Heriberto Tejo



ABRIL


T. El chamariz en el chopo.

1. ¿Y qué más?

T. El chopo en el cielo azul.

2. ¿Y qué más?

T. El cielo azul en el agua.

3. ¿Y qué más?

T. El agua en la hojita nueva.

4. ¿Y qué más?

T. La hojita nueva en la rosa.

5. ¿Y qué más?

T. La rosa en mi corazón.

6. ¿Y qué más?

T. ¡Mi corazón en el tuyo!


Juan Ramón Jiménez


PAZ


T. Paz, paz, paz.


1. Lo dice el monte
y lo dice el río.


T. Paz, paz, paz.


2. Y la Pájara Pinta
que canta en el nido.


T. Paz, paz, paz.


1. Lo dice el viento
y lo dice el trigo.


T. Paz, paz, paz.


2. Y la rosa blanca
que siempre cultivo.


T. Paz, paz, paz.


1. ¡Lo dice mi amigo!


T. ¡Paz a los hombres
de buena voluntad!


Heriberto Tejo




LUNA GITANA


T. Luna de azúcar,
luna encantada.


1. ¡Qué alegría verte
tras de mi ventana
vestida de novia,
de novia y tan guapa!


2. En las tardes lila,
en las noches malva,
y en las mañanitas
color de retama.


T. Luna furtiva,
luna gitana.


1. Un toro de viento
pasa y te mancha.
Pasa y de tizne
llena tu cara.


2. Que venga la lluvia,
que lave tu cara
y fije tu pelo
con clavitos de agua.


T. Luna de azúcar,
luna encantada.


Heriberto Tejo















______________

* Educador y poeta.

Docente de la Universidad Marcelino Champagnat. Vicepresidente de CEDILI. IBBY-PERÚ.

Premio Nacional de Literatura Infantil 1985, 1987 Y 1990. Coordinador de Primaria del Colegio Maristas S.J.M. Hola caracol, Mi amigo el glumpo, La ballena azul, Dina y Dani son gigantes, Dos glumpos son un jardín, son algunos de sus libros.

CÓMO PRESENTAR LA POESÍA A LOS NIÑOS

(15 sugerencias eficaces)

Heriberto Tejo *


  • Propósito


1. Cuando lea o presente poesía a los niños, no olvide que el objetivo principal es formar en el niño el gusto por la poesía, sensibilizarlo estéticamente, aumentar su gozo y no tanto enseñarle a analizar un texto poético.


  • Momento de poesía


2. La presentación de poemas requiere de un clima y un espacio adecuados. Los niños tienen derecho a relajarse y gozar de la belleza, el ritmo, el lenguaje o el humor que suscite cada poema. Por lo tanto, los poemas deben ser escuchados por los niños en el momento oportuno y no cuando estén exhaustos.


  • Selección de poemas


3. El maestro no necesita saber de memoria muchos poemas; lo importante es que sepa seleccionar los poemas que gustan a los niños (aquellos que son adecuados a su edad, experiencia y madurez), y que los sepa compartir.

4. Permita que sean también los niños quienes elijan los poemas que se van a leer o comentar en clase.

5. De todos los poemas que tenga a su alcance, escoja solamente los mejores, en vez de escoger los más largos o los más famosos. Importa más la calidad que la cantidad.


  • Leer poesía


6. Antes de leer el poema a sus alumnos, determine dónde deben ir las pausas, para no afectar el sentido y la comprensión del poema. Recuerde que no siempre hay una pausa al final de cada verso.

7. Lea los poemas con la expresividad que su contenido lo requiera. Asimismo, lea los poemas con voz natural, sin sonsonetes, sin voz “de discurso” ni ademanes teatrales.

8. Un poema debe leerse más lentamente que un texto en prosa. Por lo general, después de la primera lectura pausada, se recomienda una segunda (o tercera) lectura en voz alta, para que el niño pueda evocar las imágenes más vívidas, aclarar algún aspecto o saborear alguna expresión particular.

9. No imponga la memorización de los poemas si no están dispuestos a ello, ni pretenda que todos los niños aprendan los mismos poemas. Tenga muy en cuenta las preferencias individuales y permita que cada alumno elija el poema que desee memorizar.

10. Dele a los niños el tiempo necesario para disfrutar de las palabras e imágenes del poema escuchado. Recuerde que en el lenguaje intenso de la poesía, cada palabra está cargada de mucho significado, y es rica en asociaciones y sugerencias.


  • Reacción ante la poesía


11. No es difícil comprobar si a los niños les gusta un poema o no, aunque no se les pregunte. Basta observar sus reacciones espontáneas tales como sonrisas, ojos brillantes o absortos, bocas entreabiertas, repentinos cambios de humor, expresiones verbales, etc., para constatarlo personalmente.

12. El disfrute o interpretación de la poesía es totalmente personal. No insista en que a todos los niños les guste lo que a usted le encanta.

13. No explique la poesía (vocabulario o imágenes): es preferible dejarla obrar sola, como lo hace la música.


  • Análisis poético


14. Estudie con los niños el género poético de manera inductiva. Es decir, permita que los niños analicen los elementos de un poema cuando hayan sido ampliamente sensibilizados a la poesía, y no antes.

15. Lea con entusiasmo mucha poesía a los niños; lea con ellos, escriba con ellos, invente con ellos, memorice con ellos. Y sobre todo, hágalo frecuentemente, con alegría y naturalidad.
































______________

* Educador y poeta.

Docente de la Universidad Marcelino Champagnat. Vicepresidente de CEDILI. IBBY-PERÚ.

Premio Nacional de Literatura Infantil 1985, 1987 Y 1990. Coordinador de Primaria del Colegio Maristas S.J.M. Hola caracol, Mi amigo el glumpo, La ballena azul, Dina y Dani son gigantes, Dos glumpos son un jardín, son algunos de sus libros.

CLASES DE POESÍA INFANTIL

Heriberto Tejo*



Los poemas para niños podemos agruparlos en distintas clases según respondan a ciertas características.

Según su estructura interna los agrupamos así:



  1. POESÍA NARRATIVA


Es una suerte de cuento en verso, es decir, un relato rimado en el que se desarrolla una anécdota.

Ejemplo:


POR EL ALTO RÍO


Por el alto río,

por la bajamar,

Sapito y Sapón

se han ido a jugar.


En una barquita

de plata y cristal,

ayer por la tarde

los vieron pasar

con Pedro Gorgojo,

con Pancho Pulgar,

con Juan Ropavieja

y Aurora Boreal.

¡Qué suave era el viento,

qué azul era el mar,

qué blancas las nubes

en lento vagar,

qué alegres las islas

de rojo coral!


Por el río,

por la bajamar,

Sapito y Sapón

se han ido a jugar.

Nicolás Guillén


LA NARANJA Y EL LIMÓN


Iban juntos de la mano

la naranja y el limón.


Se bajaron de la planta

y cruzaron el portón.


Recorrieron todo el pueblo

entonando una canción.


Y volvieron muy cansados

la naranja y el limón.


Horacio Guillén



  1. 2. POESÍA DESCRIPTIVA


En ella se habla de cosas, animales, personas, paisajes, fenómenos de la naturaleza, etc., poniendo de manifiesto sus características esenciales. A través de imágenes sensoriales esta poesía logra producir en los niños la sensación de estar observando un dibujo.

Ejemplo:


UN VALLE


Un vallecito

verde, muy verde.


Cuatro vaquitas

pacen pacientes.


Tienen de todo:

aires, corrientes.


Cuatro laderas,

mucho celeste.


Las mariposas

las entretienen.


Y Dios las vela.

Que Dios las vele.


Baldomero Fernández M.



CREPÚSCULO


El cielo azul

con nube blanca.


El cielo azul

con nube rosa.


El cielo azul

con nube de oro.


Y un pajarito negro.


Baldomero Fernández Moreno


EL NIDO


Los árboles que no dan flores

dan nidos;

Y un nido es una flor con pétalos de pluma,

un nido es una flor color de pájaro cuyo perfume

entra por los oídos…


Los árboles que no dan flores

dan nidos.


Fernán Silva Valdés


CASA


Ventanas azules,

verdes escaleras,

muros amarillos

con enredaderas,

y en el tejadillo,

palomas caseras.

Clemencia Laborda



  1. POESÍA EXPRESIVA


Dicha poesía es expresión de lo eminentemente subjetivo e individual del poeta. No le es esencial la narración de determinado hecho, sino la exteriorización de la viva emoción que el mismo ha provocado en el autor, la comunicación de sus más íntimos sentimientos y emociones.

Ejemplo:


LA TARDE


La fuente y las cuatro

acacias en flor

de la plazoleta.

Ya no quema el sol.

¡Tardecita alegre!

Canta, ruiseñor.

Es la misma hora

de mi corazón.

Antonio Machado


EL PUENTE


¡Qué hermoso se ve el puente

de piedra sobre el río!

Abajo, la corriente;

arriba el caserío.

¡Qué hermoso se ve el puente

de piedra sobre el río!


Amado Nervo


EL LORO


¡Que bien vestido está

de verde entero mi loro;

con su plátano y su choclo

qué buen banquete se da!


Por la mañana le digo:

¡Saca la pata lorito;

di tu discurso, amiguito!


Y él se viene, poco a poco,

acercándose de lado,

todo ojos, desconfiado;

todo verde, todo loro.


Javier Sologuren



  1. POESÍA LÚDICA


Es una poesía que consiste en un libre juego con las palabras donde el mensaje se reduce al mínimo o no simplemente no existe.

En ella sobresale la sonoridad, el ritmo y la melodía verbal.

Ejemplo:


PALOMITA BLANCA


-Palomita blanca,

reblanca, reblanca,

¿dónde está tu nido,

renido, renido?


-En un árbol verde,

reverde, reverde,

todo florecido,

recido, recido.



RAPA TONPO CIPI TOPO

(Canción en jerigonza)


Sipi sepe duerme mepe

Gapa topo Lopo copo,

Rapa tonpo cipi topo

quepe sopo ropo epe.


Pepe ropo tanpa topo

quepe sopo ropo epe

quepe sepe duerpe mepe

Rapa tonpo cipi topo.


¡Opo japa lápa quepe

Gapa topo Lopo copo

duerpe mapa máspa quepe

Rapa tonpo cipo topo!


José Sebastián Tallón

LA PÁJARA PINTA


Pájara pinta,

carapintada,

limiverde,

alimonada.


Ramiflorida,

picoriflama,

rama en el pico,

flor en la rama.


Pájara pinta,

pintarapaja,

baja del verde

del limón baja.


Mirtha Aguirre



















______________

* Educador y poeta.

Docente de la Universidad Marcelino Champagnat. Vicepresidente de CEDILI. IBBY-PERÚ.

Premio Nacional de Literatura Infantil 1985, 1987 Y 1990. Coordinador de Primaria del Colegio Maristas S.J.M. Hola caracol, Mi amigo el glumpo, La ballena azul, Dina y Dani son gigantes, Dos glumpos son un jardín, son algunos de sus libros.


CÓMO TRABAJAR UN POEMA EN EL AULA

Heriberto Tejo*


ESTRATEGIAS

PREGUNTAS/ACTIVIDADES

PRESENTACIÓN

DEL TÍTULO

  • ¿Qué te sugiere el título?

  • ¿De qué crees que trata el poema?

LECTURA

EXPRESIVA


  • El poema es leído por el profesor dos o tres veces en voz alta.

  • Luego lo leen varios niños individualmente, marcando bien el ritmo.

COMPRENSIÓN

LECTORA

  • ¿Quiénes son los personajes?

  • ¿Qué nos dice el poeta en la primera estrofa? ¿Y en la segunda?

  • ¿Qué trata de expresar el autor en el poema?

  • ¿Qué emociones suscita algún verso del poema?

  • ¿Qué estrofa te gustó más? ¿Por qué?

  • ¿Qué otro título pondrías al poema?

ASPECTOS

POÉTICOS

  • ¿Cuántos versos, cuántas estrofas tiene?

  • ¿Cómo es su ritmo?

  • ¿Cómo es su rima?

  • ¿Utiliza repeticiones, comparaciones, imágenes, metáforas?

CREATIVIDAD

  • Imagina que eres… ¿Qué crees que…

  • ¿Qué sientes cuando…

  • Ilustrar libremente el poema.

  • Dramatizar, musicalizar el poema.

  • Crear un nuevo poema.

MEMORIZAR

EL POEMA

  • Aprender el poema estrofa a estrofa cuando se considere necesario.

  • Recitar el poema


Ejemplo práctico con un poema:


LUNA GITANA

Luna de azúcar

luna encantada.


¡Qué alegría verte

tras de mi ventana

vestida de novia,

de novia y tan guapa!


(En las tardes lila,

en las noches malva,

y en las mañanitas

color de retama).


Luna furtiva

luna gitana.


Un toro de viento

pasa y te mancha.

Pasa y de tizne

llena tu cara.

¡Que venga la lluvia

que lave tu cara

y fije tu pelo

con clavitos de agua!


Luna de azúcar

luna encantada.



Heriberto Tejo


II CONGRESO INTERNACIONAL MASTER DE EDUCACION

EDITORIAL MASTER LIBROS

Educando en tiempos de cambio”


TALLER:

POESÍA PARA NIÑOS

FUENTE:
www.congreso.gob.pe/historico/cip/eventos/congreso/IICongreso/
============================================================
LA LITERATURA EN LA INFANCIA
4. PROCEDIMIENTOS METODOLÓGICOS EN LA LITERATURA INFANTIL PARA LA PRIMERA INFANCIA .
4.5 Sobre la poesía infantil y la enseñanza de poemas



«Un grano de poesía sazona un siglo», dijo José Martí, que conocía como pocos en su época la importancia social del mensaje poético, e indicaba que poesía no era solo, ni siempre, una composición escrita en versos. Por eso, cuando escribió su aún no superado análisis sobre la obra colosal de Walt Whitman, decía: «Él no infla tomeguines para que parezcan águilas; él riega águilas, cada vez que abre el puño, como un sembrador riega granos». Nadie como Martí ha fijado la importancia de esas águilas del pensamiento que surgían de manos de los poetas, cuando afirmó: «¿Quién es el ignorante que mantiene que la poesía no es indispensable a los pueblos? Hay gente de tan corta vista mental, que cree que toda la fruta se acaba en la cáscara. La poesía, que congrega o disgrega, que fortifica o angustia, que apuntala o derriba las almas, que da o quita a los hombres la fe y el aliento, es más necesaria a los pueblos que la industria misma, pues esta les proporciona el modo de subsistir, mientras que aquella les da el deseo y la fuerza de la vida».

Se puede decir que sin el hombre no hay poesía, así como se dice que sin el trabajo no pudo haber hombre. Trabajo y poesía se unen en dialéctica interrelación cuando se va a las esencias, a la última instancia. En sus inicios, bien lo señala Thompson: «Trabajo, magia y poesía están estrechamente vinculados. Junto a la mímica y los rituales propiciatorios de buenas cosechas, se fue creando una poesía que en principio, y por mucho tiempo después, mantendrá una función mágica. La danza, la música y la poesía tienen un origen común. Su origen se remonta al movimiento rítmico de los cuerpos humanos enfrascados en el trabajo colectivo». También precisó que la poesía culta era producto de una sociedad altamente individualizada. En este sentido, observa a la poesía en el proceso de desarrollo social y nota cómo ella presenta características diversas, según el estadio por el que la sociedad atraviesa. La poesía depende también de la formación económico-social en que ella aparezca, porque, precisamente por ser creación humana, depende de las circunstancias vitales de ese individuo.

Ahora bien, ¿a qué poesía se ha hecho referencia? Según Henríquez Ureña, se refiere a la que significa creación, «toda creación literaria puede propiamente llamarse poesía».

Si un grano de poesía sazona un siglo, no puede haber obra de ficción sin la sazón sociopolítica de su siglo, y sin un grano de poesía. Un cuento, una novela, una obra de teatro, si no captan el ritmo vital de su época mediante la semilla poética que encierra, será una obra trunca y, en definitiva, intrascendente.

Pero ¿qué es poesía? Para los griegos la poiesis o esfera de la creación espiritual, era agalma, o sea «ornamento». Horacio, el gran poeta latino, fue más lejos para señalarla como dulce et utile, es decir, «productora de placer y de saber». Para Henríquez, solo la síntesis de lo uno y lo otro «puede conducirnos a una apreciación justa». De acuerdo con las infinitas disquisiciones que los teóricos, los poetas y en general, el ser humano, han hecho acerca de lo que es poesía, se cita aquí una definición dada por Gustavo Adolfo Bécquer:

–¿Qué es poesía? –dices mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul.

–¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía ¡eres tú!

A lo que replica más recientemente Nicolás Guillén:

«Poesía eres tú», dijo Bécquer.

Pero tú ¿quién eres?

¿Quién eres tú?

El gran poeta T. S. Elliot, afirmó:

«La crítica, por supuesto, no llegó jamás a averiguar qué es la poesía: no puede encerrarla en una simple definición: pero, la verdad, no sé qué utilidad tendrá esta, una vez hallada».

Es el propio Elliot quien afirma que «un poema no es lo que el poeta se propuso ni lo que el lector concibe».

Antón Makarenko definía: «La educación cultural es eficaz cuando se la organiza conscientemente, con un plan, con un método acertado y con control. Debe iniciar cuanto antes, cuando el niño está aún lejos de la etapa de la lectura, en el período de su desarrollo sensorial, cuando comienza a ver y oír con claridad y a balbucear algunas palabras».

Está claro que toda educación cultural parte de una educación intelectual, por medio del sistema idiomático organizado que la infancia van adquiriendo desde la niñez. Por medio de la palabra, el adulto lleva a los niños innumerables conocimientos que les son y le serán necesarios para su socialización, para su vida social, así como un medio para conocer y aprender el mundo circundante. Sobre este particular, aclaran científicos rusos: «La palabra sigue a la intuición y a los métodos prácticos de la enseñanza, pero, a su vez, puede ser un método independiente de la educación intelectual y de la enseñanza».

Ellos proponen utilizar la lectura de obras literarias como un método de enseñanza, sobre todo para precisar y fijar conocimientos. Desde la más temprana infancia se puede vincular la obra literaria y la conversación, y más que ningún otro género, la poesía posee funciones definibles en los primeros años de vida. Luego, la obra poética podrá ligarse a las actividades de aprendizaje o a las independientes, en los sistemas educativos que comprenden a las edades de 0 a 6 años y, sobre todo, al juego.

Muchos especialistas, entre ellos L. Stepanian, han propuesto iniciar la formación intelectual por medio de poemas, rimas o breves cuentos. Siempre habrán de tenerse en cuenta las circunstancias vitales en cada caso, y los intereses temáticos de cada niño y niña. Está claro que estos intereses no son meras prefabricaciones del adulto; dependen de la zona donde viva la niñez, de las diferencias de grado cultural de los padres y de la procedencia social.

Lógicamente, a la hora de seleccionar textos o escribirlos para las primeras edades, se presentan grandes dificultades en cuanto al contenido y a la forma, unidad indisoluble que para tales edades constituye una varita mágica indispensable, pues solo lo muy logrado desde el punto de vista estético, cumple el papel que se le asigne a la obra. El contenido variará de acuerdo con las edades, con los intereses cognoscitivos de los educandos y los intereses educativos del adulto, estando siempre presentes las circunstancias sociales de aquellos a quienes se comunica la obra. Para la primera infancia, hay que tener muy en cuenta el conocimiento de las características (al menos las esenciales) del receptor; de hecho, el poeta podrá crear obras de mucha voluntad, de muy buenas intenciones y hasta de calidad estético-formales apreciables, pero cuyos objetivos no se logran si no logra establecer la necesaria comunicación con los niños.

Pero téngase presente que comunicación, en poesía, no necesariamente quiere decir asimilación absoluta del contenido por su cabal entendimiento.

La poesía debe ser por esencia sugerente, y esa capacidad sugeridora, aún en la que se escriba para las más tiernas edades, puede implicar una comprensión parcial del texto. Si bien la poesía se escribe con palabras, ella es algo más que la asociación gramatical, lógica o psicológica de conceptos; la poesía trabaja con las connotaciones de las palabras, con sus implicaciones lingüísticas y fónicas, y también con lo que se dice implícita o explícitamente. La poesía, sobre todo, se hace con ideas.

A ello se suman las evocaciones, las asociaciones de diversos grados y todos aquellos sentidos figurados del orden simbólico para una cultura, nacionalidad o personalidad artística determinada.

Cuando de poesía para la primera infancia se trata, estos presupuestos deben estar presentes para que los maestros no busquen la inteligibilidad total y absoluta del texto. Incluso por momentos es útil, y hasta didáctico si se quiere, que algo se quede sin aclarar en la mente infantil, pues ello podrá facilitar el deseo de la indagación en el campo de lo bello. Gomenyuk propone que si una palabra queda sin ser comprendida por los niños, y esta no interrumpe en sentido global la comunicación del texto, no se debe explicar su significado, a no ser que los pequeños lo pidan; dado el caso, sería mejor aclarar las palabras o imágenes dificultosas mucho antes de la lectura del poema, siempre en circunstancias no forzadas, en medio de conversaciones o de actividades previas.

Es acertada la afirmación de D. Pastoriza cuando señala: «No interesa pues, que el niño entienda la poesía en su significado para tocar su sensibilidad, la poesía debe ser para el niño, por encima de todo, deleite, vuelo, sugerencia».

Sin embargo, es necesario detenerse un poco más en cuestiones de índole formal, y dejar para mayor detenimiento las de contenido, que por otra parte han sido analizadas en más ocasiones por diversidad de especialistas. Si bien la poesía, como se dijo, utiliza la palabra para expresar emociones humanas a partir del ritmo vital o espíritu de época, ella utiliza recursos del orden estilístico, de elegancias del lenguaje que deben ser cuidadosamente estudiados para la poesía infantil. Es un error afirmar que por tales dificultades de la poesía, es inapropiada para la infancia, y que el género por excelencia es el cuento. No, el género por excelencia es la poesía, que incluso el cuento o el teatro la posee: suele hallarse en las exageraciones (o hipérbole) de los cuentos, de lo que es claro ejemplo Seis que saben de todo, de los hermanos Grimm:

–¿A qué apuntas cazador?

A lo cual respondió el cazador:

–A dos millas de aquí hay una mosca posada en

la rama de un roble, y quiero acertarle en el ojo izquierdo.

No hay que dejarse llevar por los cantos de sirena de contenidos que gustan a los adultos; para los niños, por supuesto, todo ello se ha de tener en cuenta, pero de una manera dialéctica, según las circunstancias, el grado de comprensión y el desarrollo intelectual.

Se puede partir de hipótesis de trabajo que ayudan; por ejemplo, se puede decir que la forma apropiada para la poesía dirigida a la primera infancia es la métrica tradicional; el zéjel, redondillas y cuartetas, la quintilla, los romancillos, las coplas o las décimas y las cantigas son muy apropiadas, escritas totalmente en versos de arte menor, facilitan el flujo rítmico, ofrecen la alegría y rapidez que se necesita para comunicarse con los niños, y dan al lenguaje características de juegos. La rima que poseen es un utilísimo medio de fijación del texto.

La investigación en el ámbito infantil podrá definir qué imágenes, símiles y metáforas son adecuadas para las diferentes edades evolutivas; si son aplicables las sinécdoques o las metonimias, si las alegorías y los enigmas tienen campo entre los niños de la primera infancia.

Hay que destacar que el epíteto desempeña un papel importante en toda poesía, sobre todo en la infantil. Un recurso como la ruptura de sistema, ya lo ha empleado Martí en un poema que se acostumbra a leer a los infantes: en «La bailarina española», expresa Martí: «Como dicen que es gallega, pues dicen mal, es divina».

Es común en los cuentos y en muchos poemas para la primera infancia recurrir a la metagoge, que concibe a la naturaleza como un gran cuerpo animado, y también al apóstrofe, que no es otra cosa que dirigir la palabra con vehemencia en segunda persona a una o varias, presentes o ausentes, vivas o muertas, a seres abstractos o a cosas inanimadas, como un diálogo con la naturaleza, por ejemplo.

Las elegancias del lenguaje son a veces imprescindibles, sobre todo en las primeras poesías y en las nanas. La onomatopeya, la jitanjáfora, la derivación o repetición de una misma raíz sonora son útiles para ejercitar el lenguaje infantil; también lo son la similicadencia, la anáfora, la reduplicación y la concatenación; de este último es ejemplo este fragmento:

Dos y dos son cuatro,

Cuatro y dos son seis,

Seis y dos son ocho

Y ocho dieciséis.

El polisíndeton suele darle carácter infantil a la expresión, sobre todo cuando es la letra y la que se repite.

Lo más importante para el poeta infantil es la sencillez y el adecuado didactismo, que logre trasmitir a los niños nociones poéticas de lo que los rodea, para lograr una apropiación estética del mundo que no encuentre contradictoria, incluso la poematización de categorías filosóficas.

En resumen, la poesía que deleita e instruye, que no teme enseñar fonemas o brindar una mirada lírica a la vida, es tan necesaria como el alimento mismo, pues si este da a la niñez salud corporal y subsistencia, aquella le brinda el deseo y la fuerza de la vida. No hay que cerrar las puertas maravillosas de la imaginación, porque si «un grano de poesía sazona un siglo», también puede sazonar una y múltiples vidas.

La enseñanza de poesías y poemas dentro de la literatura infantil es quizá su contenido más importante, por lo que los maestros deben prepararse de manera apropiada para la realización de dicho contenido.

En cuanto a la enseñanza de poemas, a los niños se les enseña a amar la belleza que los rodea, a sentirla y admirarla. Solo aquel que es capaz de amar y sentir esa belleza será capaz de crearla con su propio esfuerzo o de transformarla. La educación trabaja para formar un nuevo tipo de individuo.

Este tiene que ser educado polifacéticamente. Cuando de educar el gusto estético se trata, sin duda la literatura es un medio que se puede emplear con amplitud y, dentro de ella, ocupa un lugar principal la lírica.

A continuación se expresa la enseñanza de poemas en la primera infancia, sus objetivos, tareas y métodos recomendables, así como algunas características que deben poseer los poemas dedicados a esta edad.

El poema seleccionado debe ser comprensible, agradable e interesante, teniendo en cuenta los intereses de aquellos a quienes va dirigido. Esto se logra cuando trata temas cercanos a la vida de los pequeños y lo hace con un lenguaje literario rico en imágenes apropiadas para estas edades. Deben reunir otras características, como estar escritos en arte menor y tener una rima consonante preferiblemente, aunque no hay que desechar la asonante.

Al poner a los niños en contacto con estas obras literarias, se deben cumplir algunos objetivos y tareas, entre los cuales se encuentran los siguientes:

Enseñarles a escuchar el poema hasta el final.
Enseñarles a repetir algunos poemas sencillos de memoria.
Enseñarles a no omitir o cambiar las palabras del verso.
Lograr que se expresen correctamente, esto es, deben repetir los versos con entonación, tono y ritmo adecuados.
Enseñarles a no exagerar la gesticulación, a no apurarse ni ir con demasiada lentitud al recitar.

Si los educandos se acostumbran a este tipo de actividad, si se ejercitan con sistematización en la recitación, no es imprescindible la preparación previa. Cuando no ocurre así, o tienen pocas vivencias, es oportuno prepararlos para la actividad que van a realizar.

La preparación previa puede realizarse de diferentes formas:

Comenzar con una conversación.
Invitarlos a observar algunas láminas, cuyo argumento se relacione con el del poema que van a escuchar.
Explicar, solo cuando sea necesario, el significado de algún vocablo desconocido y de difícil comprensión.

Durante el desarrollo de la actividad, el adulto dice o recita el poema de memoria. Lo hace una o dos veces, lo cual depende de su mayor o menor complejidad. Enseguida pide a los niños que lo repitan (con su ayuda).

Primero a los más activos, a aquellos que se expresan mejor. Esto no quiere decir que se excluya al resto del grupo; todos los educandos tienen que vencer las mismas tareas y los mismos objetivos.

No es aconsejable exigir la memorización desde la primera actividad, y siempre que sea necesario, sobre todo en las primeras relaciones con el poema, el adulto los ayuda repitiendo los versos junto con ellos.

Es recomendable que las actividades para la enseñanza de poemas se repitan varias veces; sobre todo ha de tenerse en cuenta quiénes participan y cómo lo hacen, y quiénes se retraen, con el fin de repetirlas en días posteriores, pues, si se extienden demasiado, pueden cansarse física o intelectualmente.

Desde la primera vez, el poema debe presentarse completo. Cuando se repite a coro, es el momento de prestar especial atención para que no se repitan solo las últimas palabras del verso, como ocurre con frecuencia.

Varios son los métodos recomendables para la enseñanza de poemas, entre ellos:

Recitación modelo. Los maestros recitan el poema seleccionado, teniendo en cuenta las recomendaciones dadas sobre la recitación, para que los educandos lo imiten. A continuación, los invita a repetir el poema a coro e individualmente.
Lúdico. Es un método muy recomendable, pues el juego es siempre una actividad muy interesante. Una de sus variantes puede ser la dramatización. En ella, los niños repiten un texto de memoria en la medida en que participan y, de esta manera, se logra una plena identificación con los personajes y una mejor interpretación de los argumentos.

Los poemas propios para la edad de 3 a 6 años tienen sus propias particularidades, por lo cual su selección ha de ser rigurosa, para que haya una verdadera comprensión de su contenido.

Por lo general, los poemas propios para los infantes del tercer, cuatro y quinto años de vida, respectivamente, presentan las características siguientes:

La temática es conocida.
Su argumento se relaciona mucho con las vivencias, con la vida infantil.
El contenido es comprensible.
Todos son de arte menor.
Todos tienen rima consonante o asonante.
El vocabulario es asequible a la edad.
Provocan sentimientos positivos.
Cumplen con su función principal: proporcionar goce estético, pero en todos los casos ofrecen a la par algún conocimiento.









Fuente:
http://www.waece.org/enciclopedia/resultado2.php?id=90135